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La financiación del coche nuevo: ¿Qué hay que saber?

La financiación del coche nuevo

A día de hoy, comprar un coche significa, casi invariablemente, financiarlo. Esto es así porque no todo el mundo dispone de 10.000, 12.000, 20.000 euros (en los mejores casos) para pagar el coche al contado. Pagar a tocateja sería la mejor manera de adquirir un coche, pero puede que haya concesionarios que te pongan trabas a pagar en mano porque prefieren que lo financies, ofreciéndote jugosas rebajas o incluso más equipamiento por el mismo precio.

Sin embargo, hemos de tener cuidado con las trampas y estrategias comerciales de los concesionarios, ya que tal y como advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), a pesar de los descuentos ofrecidos por los concesionarios para financiar la compra de un coche, pagar al contado resulta más económico en la mayoría de los casos.

Por suerte o por desgracia, la financiación del coche es la forma en la que los españoles más confían para poder tener coche, porque si no lo hiciesen así, la gran mayoría no se lo podría permitir. Yendo más allá de algo tan evidente, veremos en este artículo cómo se financia un coche, qué hay que tener en cuenta y algún concepto lo suficientemente oculto como para que nos pase desapercibido con la mayor facilidad.

Lo primero que hemos de tener en cuenta es que comprar un coche significa endeudarse, primero con la entidad financiera que nos imponga las cuotas y, después, con el propio coche (dejando aparte los impuestos correspondientes), que llevará asociados una serie de gastos básicos, mensuales y totalmente ineludibles como el seguro, los gastos de mantenimiento o los repostajes.

Debemos asumir esto, ya que comprar un coche no se basa únicamente en pagar las cuotas: significa invertir dinero cada mes durante todo el tiempo que lo tengamos. Si ya nos hemos hecho a la idea, el siguiente paso es conocer exactamente nuestra capacidad de endeudamiento: ¿Ya tenemos muchas cargas mensuales? ¿Estamos pagando otros préstamos, como una hipoteca o un crédito personal? ¿Tenemos claro que podremos asumir las cuotas y gastos mensuales con nuestro nivel de ingresos?

Dónde financio el coche: ¿En el concesionario o en un banco?

Lo de acudir al banco, empezando por el final de la pregunta, puede no parecer la mejor de las opciones a día de hoy, porque a la entidad no le interesa si compramos este u otro coche, o si en vez de comprar un coche nos queremos ir de vacaciones, lo que les interesa nuestro nivel de endeudamiento, nuestra solvencia (y por eso nos pedirán multitud de datos y justificantes), y que les paguemos puntualmente las cuotas.

Dicho de otra forma, no nos harán ninguna oferta para que nos sea más fácil comprar el coche deseado. Sin embargo, si en nuestro caso concreto el coste de la financiación más el de los productos vinculados que obligan a contratar supera el descuento obtenido (la mayoría de los casos), puede salir más barato pedir un préstamo en una entidad financiera que financiar en el concesionario, a pesar de perder el descuento y de que nos lleve más papeleo.

En cambio, en los concesionarios son lugares donde vender coches. Aunque también nos van a pedir toda clase de documentación y van a mirar con lupa todos los datos que revelen si podemos, o no podemos pagar las cuotas, a ellos lo que les va es que salgamos con el coche «puesto», y para ello muestran en su publicidad precios más baratos.

Lo más probable es que nos ofrezcan ventajas a priori suculentas: empezar a pagar dentro de unos meses, primeras cuotas con descuento, TAE muy ventajosa, y un largo etcétera. Piensa que incluso puede que te estén rebajando el precio del coche o incluyendo extras por el mismo precio, con tal de que financies con ellos (como comenté más arriba, a veces pueden tratar de que no pagues al contado, en caso de que pudieses hacerlo).

Tal y como comenta la OCU tras un estudio en el que han visitado varios concesionarios tanto de vehículos nuevos como de segunda mano, los establecimientos de venta de coches ofrecen, por regla general, muy poca información en este sentido (algo que, por el contrario, es obligatorio por ley), lo que no nos permite comparar entre las distintas ofertas.

Muchas veces, solo se informa sobre el importe de la cuota mensual, obviándose la información sobre comisiones, gastos de apertura, comisiones por cancelación anticipada o los servicios adicionales que incluyen, tales como seguros de vida, de protección de pagos, o extensiones de garantías y contratos de mantenimiento.

Por otra parte, los bancos suelen ofrecer condiciones más flexibles, con diferencias muy notables en algunos casos. Lo mejor es preguntar en nuestra entidad bancaria habitual y, además, investigar acerca de las entidades que no exigen domiciliar la nómina para contratar el préstamo.

Los mejores préstamos bancarios no exigen vinculación, permiten elegir el préstamo con independencia del coche y, sobre todo, no imponen una cantidad mínima a financiar, permitiéndonos pedir prestado lo menos posible y pagar cuanto antes, que como ahora veremos son las claves para reducir el coste de la financiación.

¿Qué pasa si me lanzo, pero luego no puedo pagar las cuotas?

Lo que pasa no es nada bueno. Para empezar, si no pagas las cuotas estarás incumpliendo el contrato de financiación, así que para saber a qué te expones, deberás leerlo (bueno, en realidad has debido de leerlo antes de aceptarlo, como es lo normal, aunque suele no ser lo habitual). Lo más normal, cuando no se paga alguna cuota de un préstamo de algún tipo, es que se apliquen intereses de demora, así como una comisión por morosidad.

Si hablamos de una financiera, podemos ver cancelado el contrato de financiación porque lo hemos incumplido, nos pueden reclamar la deuda pendiente, nos pueden inscribir en un registro de morosos y también puede que se inicien los procesos para recuperar el coche. Sea como sea, lo último que debemos hacer es dejar de pagar, porque nos podemos complicar la vida mucho más que si siguiésemos pagando.

Pensémoslo así: no es problema de la financiera si no podemos pagar alguna cuota, porque hemos firmado un contrato. Para evitar cualquier mal futuro, nos conviene planificar bien ese endeudamiento del que hablábamos más arriba, así como tener muy claro que leeremos, releeremos y pediremos que se nos explique el contrato, si no entendemos alguna parte, las veces que sea necesario.

La OCU recomienda seguir los siguientes pasos a aquellos usuarios que vayan a adquirir un vehículo:

Lo primero es pedir un proyecto de financiación al concesionario para el importe y plazo que necesite financiar. Con dichos datos se consigue el importe de la cuota a pagar.

A continuación, debemos verificar todos los conceptos que incluye la cuota (comisión de apertura, servicios accesorios…) y preguntar si hay que pagar alguna cantidad adicional, así como todos aquellos conceptos que no nos queden del todo claros.
Con esos datos deberemos calcular el coste total, multiplicando la cuota mensual por el número de ellas que vamos a pagar (por ejemplo, 48 cuotas si el préstamo es de 4 años) y sumar cualquier importe adicional (comisiones, productos extras…).

Finalmente, hay que restar el descuento para obtener el importe total y real que cuesta la financiación.

Hecho esto, deberíamos proceder de la misma manera con el crédito bancario, bien de la entidad habitual o de otras, a fin de poder comparar los importes teniendo en cuenta también las condiciones adicionales.

¿Qué es la reserva de dominio?

La reserva de dominio de un coche es algo en lo que a lo mejor no has reparado, pero que va a evitar que puedas venderlo antes de terminar de pagar las cuotas. Es una especie de as en la manga que tiene la financiera para evitar traspasos antes de tiempo sin coste, de manera que, antes de vender el coche, sea cuando sea, hay que pagar ciertas cuotas que te permitan eliminar la reserva de dominio, o «traspasarla» a otro comprador.

Este recurso, que para muchas personas es desconocido, sucede al financiar un coche. Si lo pagamos en mano, el coche es nuestro desde cualquier punto de vista posible. Si lo financiamos, no será exactamente nuestro. Tendrá esa reserva encima hasta que terminemos de pagar y hagamos el cambio de propietario. Para terminar de entenderlo, con la reserva de dominio estamos adquiriendo la posesión del coche, no su propiedad, que será nuestra en cuanto paguemos todo el importe (y hagamos el traspaso).

Puede que se haga de forma automática, y puede que no, así que ten cuidado a la hora de comprar un coche, por si acaso has de pedir que se haga el traspaso de propiedad, no sea que la financiera no haga ese traspaso de forma voluntaria y automática, como debería ser lo normal. En este otro tutorial te explicamos si se puede cancelar la reserva de dominio si la financiera ha desaparecido.

¿Qué pasa con la entrada?

Pagar una entrada siempre es conveniente y, cuanto más puedas pagar al inicio, mejor. Pagar una entrada sustancial con respecto al precio del coche es inteligente porque reduce la cantidad de dinero a financiar y, por lo tanto, o bien lo podemos terminar de pagar con un plazo más corto, o bien las cuotas mensuales serán más bajas. Es decir, ya que no podemos pagar el importe total de una sola vez (¡ojalá!), tratemos de avanzar en el pago gracias a una buena entrada.

La pregunta del millón es, ¿qué cantidad pago de entrada? Existe una famosa regla que se llama 20/4/10, que es un indicador genial para saber si podemos asumir la compra de un coche y, además, hacer que sea algo un poco más asequible. Esa regla 20/4/10 es muy fácil de entender: da el 20% del importe del coche como entrada, paga a un máximo de 4 años (48 cuotas), y que los gastos mensuales del coche no superen el 10% de tu sueldo.

Con esas premisas, seguro que el coche no es una gran carga para ti y, adicionalmente, estarás maximizando el precio de venta de segunda mano cuando termines de pagarlo, minimizando intereses y financiando el 80% del valor del coche. Por poner un ejemplo, si pensamos comprar un coche de 20.000 euros, daríamos una entrada de 4.000 euros. Lógicamente, si podemos dar 10.000, tanto mejor para nuestra economía, aunque si eso significa dejar nuestros ahorros tiritando, hay que pensarlo.

La financiación del coche no es ningún misterio, pero no debemos dejarnos llevar por la emoción y, por supuesto, debemos desconfiar de las cuotas más bajas y las ofertas más suculentas. Para entendernos, un coche que cuesta 20.000 euros tendrá unas cuotas en consecuencia y, si nos parecen «súper baratas», desconfiemos, porque estaremos pagando más tiempo, más intereses, o bien nos estarán exigiendo, en la letra pequeña, el pago adelantado de una buena suma como entrada.

Mejor, financiar el menor tiempo posible

La regla del 20/4/10 está muy bien como aproximación, pero cada caso debería estudiarse aparte. Es mejor pagar más entrada, si podemos, y es mejor pagar menos cuotas, si podemos. Esto depende de la economía de cada familia. Lo que sí debemos tener claro es que lo inteligente es echar unas cuentas antes de lanzarse a comprar un coche, comparar precios, y valorar el modelo que necesitamos, más que el que deseamos (si lo podemos combinar todo, mucho mejor).

Igualmente, hemos de tener cuidado con las cláusulas de permanencia que obligan a mantener el préstamo durante un determinado plazo, imponiendo una penalización que supone la pérdida total del descuento aplicado si no lo cumplimos. Aunque estas prácticas tienen un carácter abusivo e ilegal, se dan, así que recuerda que la Ley de Defensa de los Consumidores y Usuarios establece que las penalizaciones no pueden ser fijas, sino proporcionales al tiempo que falta para cumplir el compromiso.

Pensemos que el coche va a estar con nosotros unos cuantos años y la vida puede cambiar en ese plazo. Podemos pasar de ser los solteros más a la última a tener familia, menos tiempo libre y otras necesidades con el coche.

Eso no quita que a todo el mundo le guste tener su coche perfecto, ese modelo favorito que llevamos tanto tiempo deseando. Eso sí, compres lo que compres, revisa nuestros consejos a la hora de comprar un coche nuevo, haz primero tus cuentas y tus previsiones y elige el momento adecuado para comprar, si no quieres que ese objeto de deseo te acabe costando sangre y sudor, y alguna lágrima.

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